Desde la llegada de los primeros seres humanos, el río Navia ha sido la principal fuente de recursos para sus habitantes. La historia de los nueve concejos que alberga el Parque Histórico del Navia no se puede entender sin la presencia de este curso fluvial que desciende desde la cordillera hasta el Cantábrico serpenteando por los valles agrestes del occidente asturiano. A lo largo de sus 159km, el Navia atraviesa un paisaje cambiante dominado por bosques, profundas gargantas, cañones, cascadas, embalses hasta llegar a su desembocadura cerca de su villa homónima.
En sus márgenes se han asentado las distintas poblaciones que han ocupado este territorio desde el Neólitico. Los distintos yacimientos arqueológicos son testigos de esta actividad: dólmenes como el de Entrerríos, túmulos funerarios como el de Canadéiro en Grandas de Salime, castros como el de Coaña, Chao Samartin o Pendía o restos de la actividad aurífera romana como los túneles de Penafurada. Desde la Edad Media el río Navia ha sido , también, testigo del paso de peregrinos que, en su camino a Santiago, han atravesado el parque por dos vías distintas, el Camino Primitivo y el Camino del Norte.
La naturaleza del Parque Histórico del Navia, por su parte, es exuberante tanto en la parte alta del cauce como en la zona costera. La red de senderismo propone una oferta muy amplia a los visitantes para descubrir los tesoros naturales que esconde el valle. El acceso a las cascadas, cómo la de Oneta y Méxica, o los miradores, cómo el de Penouta, están ampliamente señalizados lo que facilita el disfrute de los espacios protegidos sin por ello suponer un riesgo para el equilibrio ecológico de estas áreas. Otro modo de descubrir el parque es la navegación por el Navia en canoa que permite una observación discreta de la flora y la fauna autóctona.
En la zona litoral, las villas marineras Puerto de Vega o Tapia de Casariego están unidas por distintas sendas costeras que discurren bordeando acantilados y zonas de pasto ofreciendo una inmejorable panorámica del Cantábrico. En muchos casos permiten, además, acceder a extensas playas semi salvajes como Frexulfe o la Reserva Natural de Barayo.
No se puede olvidar la rica y variada gastronomía del valle. Desde la riqueza de pescados y mariscos que ofrece la despensa cantábrica cuya actividad se puede conocer en profundidad visitando la lonja de Puerto de Vega. Por otro lado, en Boal se puede descubrir y degustar la miel en la Casa de la Apicultura, el oro líquido que ha estado presente en la vida del valle desde tiempos antiguos.
El Parque Histórico del Navia es un viaje en la historia del valle hasta la llegada de los primeros pobladores. Por otro lado, es también un viaje de sensaciones que transcurren en un paisaje de naturaleza misteriosa y salvaje todavía por descubrir.
